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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Maitea es cariño en Euskera

Por eso de lo de amar... también os incluyo pequeños rincones de gastronomía. Comer me fascina. Es quizá el mejor aliciente para viajar. En este caso he encontrado una reseña de la gente de tapasbcn.com que me ha parecido muy interesante. Maitea.


Maitea significa cariño en Euskera y ésto es lo que se respira en este espacio tan entrañable de pinchos vascos de Barcelona que acabamos de descubrir. Hoy nos hemos juntado después de muchas semanas todo el equipo de Tapas Barcelona: Bárbara, Mariona, Odón, Edu y yo. Teníamos mucho que celebrar y grandes ideas que comentar después de haber publicado nuestro primer post en La Vanguardia. Tras recomendación de Vanesa que lleva meses insistiendo en que lo pruebe, decidimos probar suerte en el Maitea y la verdad es que no podíamos haber acertado mejor y doy las gracias por este gran consejo, tan cerca de mi casa y que no había probado todavía.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Restaurante Colibrí (Barcelona)

Un poco de historia, del Raval al Eixample (Barcelona). Colibrí abrió sus puertas en 2000 en la calle Riera Alta de Barcelona, y cinco años más tarde se trasladó a la calle Casanova. Durante toda su trayectoria ha sido regentado por la misma familia.
El chef César Pastor se formó trabajando doce años en el restaurante barcelonés Ca l’Isidre, para luego ponerse al frente de los fogones de Colibrí.
Una sala amplia, sobria y elegante, presidida por la sugerente imagen de un colibrí batiendo las alas. Entre las mesas hay espacios generosos, que propician la intimidad y favorecen la conversación tranquila. Una sutil ambientación musical evita tener que levantar la voz para hablar. Puede acoger hasta 40 personas, en 10 mesas, para 10, 6, 4 y 2, y existe un comedor privado para 12-14.


sábado, 27 de noviembre de 2010

Los bombones que no viajaron con Benedicto XVI

Casualidades de esta vida, hace algunas semans tuve la curiosa oportunidad de hacer algo que no esperaba haber hecho nunca. Quizá porque no estaba entre mis inquietudes personales... Pero la oportunidad se cruzó en mi camino y me hizo gracia aprovecharla.

El caso es que un día quedé con unos amigos (antiguos compañeros del instituto) para cenar, tal y como hacemos periódicamente. Resultaba que la semana anterior se había producido la visita del Papa a Barcelona con motivo de la consagración del templo de La Sagrada Familia. Un viaje un tanto discutible, por la forma sobre todo, pero es cuestión de opiniones.

El caso es que en dicha cena, mis amigos me sorprendieron con un curioso postre: una caja de bombones de las que Iberia había encargado para el Papa en su vuelo de vuelta a Italia. Tal cual. Aquí tenéis la foto:


La cajita en cuestión había sido descartada para su consumo papal, porque si os fijáis, el segundo bombón de la segunda fila empezando por la derecha, tiene el escudo del vaticano borroso. La bombonería que los había hecho ("Cornet 1945" de Vilanova i la Geltrú, Barcelona), se los quedó para exponerlos en el escaparate. Mis amigos que un poco raros sí que son, le hicierona una oferta al tendero que no pudo rehazar (apenas fueron 8 euros...) y se los quedaron.

Por la parte gastronómica, sólo decir que eran de un chocolate exquisito y muy fiino. Algo digno de un buen paladar (y no lo digo por el del Papa) si no por el mío...

No deja de ser una anécdota curiosa, o si no decidme si no impresiona contar en las reuniones con los  amigos y familiares que yo me comí los bombones de Benedicto XVI... La cajita fueron 8 euros, contarlo... no tiene precio.